Race Reports

Race Report por Mario Campos Ironman Austria 3-Julio-2011

Para comenzar me gustaría agradecer a nuestro entrenador Lalo Araya, a Cristian Bustos y al Team Bustos por el apoyo fundamental en la preparación de este Ironman. Fue muy alentador contar con siete compañeros de equipo y amigos preparándonos para la misma competencia. Si bien la mayoría de los entrenamientos fue individual, ayudó mucho coordinar los entrenamientos para salir a la misma hora y acompañarse a lo lejos, sabiendo que uno de nosotros estaba en el mismo circuito o trayecto.

La llegada a Klagenfurt tardó más de lo esperado. Nuestro programa original era llegar el martes previo a la carrera, pero por esas cosas del destino, las cenizas del Cordón del Caulle-Puyehue terminaron retrasando nuestra salida de Santiago un día. Una vez en Múnich, el miércoles, viajamos en un Mini-Bus a Klagenfurt (380km) pero con la mitad de nuestro equipaje. La aerolínea había dejado nuestras bicicletas quién sabe dónde. Eran horas de nerviosismo y duda…Finalmente las bicicletas llegaron (jueves).

En la región de Carintia (Kärnten), nos instalamos a 10 km de Klagenfurt (lugar de la carrera), en un pueblito llamado Kleutschach am See, en la Pension de Kurt e Ingrid Valentinitsch. Aquí teníamos playa privada en un lago más pequeño que el Wörther See, pero apto para nadar y tomar su agua sin ningún problema. Esta es una región de lagos, con los Alpes italianos de fondo por el oeste y el cordón montañoso de los Karavanken por el sur, frontera de Austria con Eslovenia. Para que se hagan una ida, era como estar en Caburgua, mientras la competencia era Pucón. Las diferencias sí, se hacían notar, algo más poblado, con un pueblo al lado del otro, calles impecables, casitas estilo austriaco como de cuento, con sus jardineras y pastos uno más verde que otro!

El Ironman de Austria es uno de los más masivos del circuito, con más de 2.400 inscritos, que finalmente se dieron cita en la Gran Carpa Blanca que montó la organización, a un costado de la entrada principal al Strandbad (principal playa de Klagenfurt y partida de la natación). Ahí fuimos testigos de una excelente organización, buena comida, líquidos y postres varios. También pudimos saludar a Marino Vanhoenacker, ídolo de esta competencia, hoy ganador seis veces de manera consecutiva y con récord del circuito. Se fotografió con la delegación chilena y bromeó con nuestro “tapado”, Francis Al Zurob, que se lo presentamos como el discípulo de Cristián Bustos que volvía a Europa a ganarlo todo.

El sábado asistimos en la mañana a la charla técnica que se daba en español y más tarde hicimos el check in de las bicis. Buen detalle, la organización se encargó de entregar cobertores de plástico para cada una de las bicicletas.

Mi carrera. Creo que la partida, por muy masiva que sea, no fue nada traumática y recién en la primera boya (a unos 500 m.) se hace algo estrecho, pero resulta muy práctico tener que nadar en línea recta, lago adentro, 1,4 km. De vuelta, el sol en los ojos dificultaba la orientación, pero encontré un buen grupito para entrar al Lendkanal, donde se nadaban los últimos 900 metros, viendo en cada lado gente aplaudiendo y gritando Hop hop hop. Mi tiempo en el agua, 1:04, me dejaba tranquilo ya que no es mi prueba fuerte.

Los 180 km de bici se hacen en dos giros. En los primeros 15 km hay muchos grupos y cuesta sacarse la rueda, porque es un trayecto relativamente plano, bordeando el Wörther See hasta la entrada al pueblo de Velden. Ya pasado este pueblito comienzan las primeras subidas por lo que se desarman estos grupos y se puede pedalear más tranquilo. Pasan motos con jueces muy seguido y pude ver cómo bajan sin pensarlo dos veces. Me mantuve conservador en la bici, pero igual pasaba a muchos subiendo. Me dieron confianza los buenos entrenamientos a Villa Paulina y las últimas semanas subiendo Pie Andino. El paisaje durante la vuelta de 90 km es increíble, pasando por pueblitos, una subida de 1km de largo con túnel de gente y pedaleando al borde de otro lago (Faaker See) con aguas turquesas. De fondo los Karawanken completan la postal. En fin, el ciclismo fue exigente en las subidas, técnico por algunas bajadas largas con curvas y entradas a pueblos (aquí uno tiende a pensar que se va a cruzar alguien, un perro callejero o que hay rejilla del alcantarillado…. Jaja) y rápido en los planos porque no tuvimos viento. Mi tiempo, 5:05, mejor de lo que esperaba. Seguía guardando minutos en la cuenta de ahorro.

La transición la hice rápido y al salir del T2 me sorprendió lo fresco que iba, sin ningún rastro del ciclismo en mis piernas (buenos entrenamientos los de los sábados!!). La maratón se hace en dos vueltas de 21km, saliendo de Klagenfurt por un camino que bordea el lago, para volver al centro de la ciudad. Creo que la única parte difícil del maratón es el paso por el Altstadt donde hay unas leves subidas y bajadas y se corre por adoquines. El tiempo fue siempre un aliado y sólo corriendo sentí que había subido la temperatura. Tomé las esponjas, agua y gatorade en casi todos los puestos de abastecimiento, que además ofrecían coca-cola, barras, geles y frutas. A parte de eso, muchos hop hop hop por todo el recorrido, muuucho público alentando y por supuesto la barra chilena, liderada por María Jesús (la señora de Óscar Cuevas). A ella se sumaron Claudia Lagos (del Team Bustos) y Eva María, que corrió hace unos años por el Team y ahora vive en Alemania. Muchas gracias a ellas por el apoyo antes y durante la carrera!! Mi tiempo en el maratón (3:22) también superó mis expectativas. Así terminaba “el día más largo..” en 9:40 feliz de la vida y con el estómago apretado de la emoción, los geles y las barras energéticas que sirvieron de aperitivo para las cervezas y el Schnitzel tipo cordon bleu que comí después de la carrera.

Finalmente, solo me queda felicitar a mis compañeros, camaradas de entrenamiento y de viaje, que terminaron de excelente manera esta aventura de larga distancia por Carintia.

Mario Campos, julio 2011.

 

Race Report por Ruben Machuca Ironman Austria 3-Julio-2011

Los días previos me negué a ponerme nervioso. De vez en cuando me llegaban pensamientos como que no era capaz, que todo era sobre-humano y que el entrenamiento estuvo al debe…esas cosas las dejaba pasar y las botaba a la basura.

Cuando los muchachos lograron recuperar sus bicis extraviadas gracias al deplorable servicio de Iberia, salimos todos juntos a recorrer 30 Km junto al lago Woerthersee con su indescriptible belleza. Aprovechamos de ir a un mirador impresionante y nos sacamos “la última foto con Nelson”. Nos reímos demasiado, eso nos permitió botar tensiones, porque la testosterona se respiraba en el aire…..
El día de la carrera, 6 de la mañana, último chequeo de la bici….se reventó la rueda de atrás…NUEVAMENTE!!! 2 veces en una semana, y creo que ya había completado 2 años sin pinchar una cámara, imposible!!!
Bike service, ok. Me voy al punto de partida. Estoy con Zurob, Leo y Pablo. Un Cura se mete hasta las rodillas al lago y nos bendice. Abrazo a Leo y Pablo y doy un cálido saludo a Zurob. Miro al cielo y casi-casi me caen lágrimas de emoción. Pienso “no hay deuda que no se pague ni plazo que no se cumpla”. Como parte de mi instrucción había leído el libro de Mark Allen y me acordé de la frase  Be fearless in the face of your fears…..Mientras, una voz envasada, femenina, anuncia “one minute, sixty seconds”….luego “20 seconds”. Nos invitan a entrar al lago, de aguas color turquesa y de una transparencia impresionante, como en el caribe…..comienza la carrera y pienso en mis hijos y en todas las personas que quiero y que sé que me quieren.
Hay que nadar 1.500 mts lago adentro. Al pasar la boya recibo una patada en mi ojo izquierdo que me deja casi incrustado los lentes. Mantengo la calma y sigo. Tengo una amenaza de calambres en mis piernas, pero lo supero. Pero ahora es el turno de la mente, por la mierda…. “Por favor que no encuentre mi rueda pinchada nuevamente”….”Por favor, que por ultimo se pinche pasando el kilómetro 179…..”. Trago agua y entonces saco estos pensamientos negativos de mi cabeza. De nuevo me concentro en nadar y nadar.
Voy siguiendo a algún nadador que parezca tener un ritmo exigente, pero no demoledor….no logro encontrar ninguno y los paso. Mis sensaciones son muy buenas. De repente lo encuentro “esa es mi rueda”, pienso. Los últimos 900 mts del nado son en un canal llamado “Lendkanal”..del ancho de una calle de 2 pistas. Hay gente apoyando en ambas riberas y pasamos bajo un par de puentes. Logro salir, veo mi crono….bien CTM!!!! Justo en mi tiempo presupuestado!!! Voy corriendo al parque cerrado y veo que alguien agita una bandera chilena….es Claudia Lagos; “bien Clau”, digo.

El circuito de bici es de otro planeta. Vista a los Alpes, a las montañas Karawanken…de la nada estamos pasando por el medio de pueblitos de casas lindas, bien arregladas, de buen gusto, espectaculares. Recuerdo imágenes del Tour de France….”esto es igual”, pienso. Pero todavía no he visto nada. Kilómetro treinta y algo…una subida pronunciada, con el camino, el pavimento lleno de mensajes escritos con tiza y con spray, “Go, go”, “Super”, suenan bocinas, música, hay mucha gente apoyando, te cierran el paso “esto sí que es el tour de france”. Y de repente, Eva Steffen y la Jesu, con las poleras amarillas del team!!! Lindas las dos, son un golpe anímico. Yo creo que todos nos sentíamos héroes. La gente apoya realmente con ganas. De repente, al pasar por otro pueblo maravilloso veo que en contra vienen unas motos y aparece Marino Vanhonaecker, mínimo a 70 Km/Hr….. pasan laaaargos minutos hasta ver a sus escoltas, Marino los largó a todos. El ruido de las ruedas es brutal, parecen jets. Me pasa mucha gente. Me llama la atención la baja cadencia de muchos de ellos…”Son unas bestias”….”Terminarán el trote?”. Mejor me concentro en mi cadencia, mínimo 90 y ojalá cerquita de 100. Disfruto el paisaje a concho y doy gracias por estar aquí.
Al terminar la bici, 5 horas 57 min, bueno, bueno!  Aparecen unos calambres extraños en las piernas, pero se van. Paso al penalty box por mi penalización “yellow card” (por no pedalear a la derecha del camino) y sigo. Por suerte la yellow card no penaliza con tiempo. Hago una transición fantástica. Parto el “trote” gritando de felicidad, con energía, con muy buena postura. Kilómetro 5 y vienen de vuelta Pablo y 50 metros más atrás, Oscar. Voy sólido, mejor de lo esperado y mantengo un ritmo constante, relativamente cómodo, pero lo suficientemente desafiante como para estar seguro de que estoy corriendo en una linea muy delgada. Kilómetro 22, ocurre algo imposible, quién va adelante? Leo Garcia? Comienzo a dudar si es que voy a un ritmo prudente. Alcanzo a Leo, aunque no quiero hacerlo. “Vamos Leíto, vamos, vamos”. Seguimos juntos, realmente a la par. No sé, quizás hasta el Kilómetro 30-31. Leo se larga “no puedo” me dice. Sigo a mi ritmo. Lo único que hago es ver un árbol a 100- 200 mtrs adelante y no veo nada más. No pienso en nada más. “Soy un engranaje”, me repito, tal como lo relata Hakuri Murakami en su libro What I talk about when I talk about running (otro libro guía en este período) hasta el siguiente arbol-objetivo. Se asoma adelante Gonzalo Meza, del TYM. No quiero pasarlo, pero mi ritmo es mi ritmo y es lo que tengo que hacer. En contra veo a Oscar y largado atrás, Pablo. Van sólidos. De vuelta, por fin veo a Jorge (Jurgen) y más atrás, Nelson….vamos!!!!!
He corrido 3 maratones. En cada una he sentido pánico de golpear el muro en el temido Kilómetro 32. Pero esta vez, en esta salvajada ni siquiera me detengo a pensar. Nunca pensé en eso.  “Esas son pamplinas!!!”
Kilómetro 37….paro por primera vez….no importa, ya estoy listo, empiezo a jugar con las matemáticas para estimar mi tiempo total,  pero me dura poco…sigo corriendo. “Primero hay que llegar”. Lalo me dice “NO PARES, si quieres camina cada puesto de abastecimiento y luego corres hasta el siguiente”…”me acuerdo que por ponerme a caminar en Hawaii  me pasaban unos weones corriendo con ritmo de vieja”…..”OK Lalo, no voy a caminar”…..”Soy un engranaje”….”Por ultimo yo voy a correr a ritmo de vieja”. Me río… Sufro en la Neue Platz de Klagenfurt….. corro un poco… punto de abastecimiento… camino el puesto…. corro. Kilómetro 39…..vamos!!!

Me viene un segundo aire, recupero mi ritmo, Kilómetro 40,  toda la carne a la parrilla. Pongo un ritmo infernal. Falta 1 Kilómetro y veo el crono, 11hrs 26min….. Le pongo con ganas, me estoy ahogando, me dan ganas de llorar, o reir, no tengo idea, la emoción y la adrenalina me consumen, se hace eterno el ultimo tramo, le habré puesto mucho? No doy más, de repente, alfombra azul, bien!!! Empiezo a gritar, la adrenalina a mil, grito algo así como “VAMOS” o “VAMOOOOOO CTM” da igual.
Al llegar lloré desconsoladamente varios minutos. Tantas veces había visualizado como iba a ser llegar a la meta…en once horas y media. Llega a dar nervios percatarse que la llegada y el tiempo de carrera ocurrieron exactamente como lo visualicé tantas y tantas veces….
Gracias Lalo, tu apoyo moral y dirección fueron fundamentales.

El equipo que armamos fue de lujo y logramos compartir en un lugar excepcional. Una experiencia que vale la pena y que feliz volvería el tiempo atrás para volver a vivir y disfrutar segundo a segundo.
Un gran abrazo
Rmk